- Francisco Jiménez Araya (Villafranca de los Barros,1979) ha ocupado durante los últimos cuatro años un escaño en el Senado en representación del Grupo Socialista. En la pasada legislatura, el joven villfranqués ocupó la portavocía adjunta de su grupo en la Comisión de Interior y asumió un especial protagonismo en termas relacionados con el tráfico y la seguidad vial.
En una entrevista concedida a Villafranca Digital, Jiménza analiza su paso por la Cámara Alta y el futuro del Partido Socialista.
- ¿Cómo valora su paso por el Senado?
Para mí ha sido una experiencia brutal, compartir espacio con personas que tienen una dilatada toria en la vida política del país ha sido extraordinario y enriquecedor. Desde el primer momento el grado de autoexigencia fue elevado, era necesario estar a la altura y dominar rápidamente la dinámica del trabajo parlamentario, tanto de las comisiones como del pleno, tenga en cuenta que ha sido mi primera (y única) experiencia en el legislativo. La juventud no es un valor en sí mismo, es el trabajo constante el que te da valor, ser el más joven en mi caso me ha supuesto, entre otras cosas, trabajar duro para que me viesen como uno más, y no como “el niño”…a veces, las miras paternalistas eran inevitables, en ningún caso me molestaban
¿Qué ha sido lo más gratificante y lo más ingrato?
Probablemente me ha tocado vivir la legislatura más dura de la democracia, con una situación socio-económica extrema, gestionada con una mayoría simple, lo que exigía poner de acuerdo a distintos partidos políticos para la aprobación de cualquier iniciativa. En el Senado la mayoría simple la tenia el PP, nuestro esfuerzo para sacar adelante las iniciativas legislativas implicaba poner de acuerdo al resto de fuerzas políticas. Ganar votaciones y aprobar leyes siendo la segunda fuerza de la cámara es realmente gratificante, esa es la mayor demostración de nuestro trabajo. Reconozco que ha habido momentos muy duros, mayo del 2010 fue sin duda el más duro de ellos, lo que aquel día se aprobó en el Congreso de los Diputados, siendo lo necesario para el país, fue demoledor para el PSOE, Rodriguez Zapatero lo describió perfectamente en una de sus últimas intervenciones en el Senado, “cuando el gobierno toma estas decisiones, el Psoe sufre”, y tanto que sufres.
A mí me ha resultado muy duro soportar la campaña de desprestigio hacia los políticos, es muy fácil poner etiquetas y tratar a todos por igual, decirle al torero que se arrime gritándole desde el segundo anfiteatro es sencillo. Yo estoy muy orgulloso de haber representado a mi provincia y a mi partido en el Senado, voy con la cabeza bien alta, tengo mi conciencia tranquila, como entré, salí.
¿Qué destacarías de su labor en la Cámara Alta?
sMi labor se centró principalmente en la comisión de Interior, de la que era portavoz adjunto y responsable de los los asuntos de tráfico, también en la comisión del Libro Blanco de la Juventud 2020, de la que fui portavoz de mi mi grupo…He estado cuatro años intentando romper los estereotipos con los que tenemos que vivir los va venes, mostrando una realidad más ajustada de la que trasladan los medios de comunicación. Siempre he intentado aportar una visión de lo que soy, un trentañero como tantos hay. A menor intensidad trabajé en la comisión de Ciencia y en la de Cooperación al desarrollo.
¿Cómo ve el futuro del PSOE?
El PSOE es un partido con 132 años de historia, ha atravesado momentos muy duros en la historia reciente de nuestro país y sabe sobrevivir a situaciones límite. Es cierto que los últimos resultados electorales nos han dejado tocados, ya han transcurrido unas semanas y “ya hemos llorado al muerto suficientemente”, a partir de ahora es imprescindible rearmar ideológicamente al partido, preservar los valores de la socialdemocracia, ahora más que nunca, y de alguna manera abrir el partido a la sociedad. Los militantes socialistas somos unos cientos de miles, pero los votos socialistas fueron casi 7 millones en las últimas elecciones y 11 millones en las anteriores, de alguna manera tenemos que abrir vías de comunicación entre unos y otros. La estructura orgánica y de funcionamiento del Partido Socialista Obrero Español es hoy, en 2011, prácticamente igual que hace 132 años, no está de más imaginar nuevas formas de funcionamiento que busquen la participación de todos, principalmente los militantes, también de los simpatizantes, no hablo de revolución alguna, simplemente digo que el revés ha sido suficientemente grande como para no dar nada por hecho.

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